Introducción

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Introducción
Seg√ļn ha establecido Soler Ca√Īas, el primer vocabulario lunfardo en nuestro medio, se public√≥ el 6 de julio de 1878 en el diario La Prensa, bajo el t√≠tulo El dialecto de los ladrones. El autor an√≥nimo del mismo -que √©l reprodujo ("Antolog√≠a del Lunfardo", Cuaderno 28 de Crisis, Cielosur Editora S.A., Buenos Aires 1976)- mencion√≥ como fuente de informaci√≥n de la nueva lengua que se incuba en el seno mismo de Buenos Aires, a un comisario de la Polic√≠a de la Capital (hoy Polic√≠a Federal Argentina) que no identific√≥, consignando 29 voces y locuciones con sus respectivas traducciones. Entre las primeras figura lunfardo=ladr√≥n, con lo que. apareci√≥ por primera vez escrita la expresi√≥n como comprensiva del delincuente que hurta o roba, m√°s tarde ampliada a estafador (cuentero), y luego a malviviente en general, pasando despu√©s el nuevo l√©xico a ser utilizado por el compadrito (Individuo del suburbio porte√Īo provocativo, pendenciero, vanidoso, valent√≥n, de actuar afectado y vestimenta llamativa -pantal√≥n a la francesa, saco corto y ajustado ribeteado con trencilla, pa√Īuelo largo anudado al cuello, sombrero de ala ancha y baja adelante, y botines de taco militar) bonaerense, y m√°s tarde por el bajo pueblo, para luego avanzar sobre el centro de la ciudad, terminando por ser una forma coloquial y popular porte√Īa de comunicaci√≥n, en constante aumento y desarrollo en todas las clases sociales, a punto de que quienes no lo usan en su habla, al menos lo comprenden en gran parte. As√≠ dej√≥ de ser exclusiva jerga delincuente e irradi√≥ al Gran Buenos Aires, a las principales ciudades del interior del pa√≠s, y al Uruguay.
Su extraordinaria difusi√≥n en nuestro medio y a√ļn su condici√≥n de exportador de vocablos al resto de Am√©rica Hispana y Portuguesa, ha dado lugar a que la Real Academia Espa√Īola, se viera obligada a registrar referencias a √©l, actualmente en la siguiente forma (REAL ACADEMIA ESPA√ĎOLA, Diccionario de la Lengua Espa√Īola, Madrid 1984, Vig√©sima Edici√≥n, 2 tomos, Talleres Gr√°ficos de la Editorial Espasa Calpe):
LUNFARDISMO. Palabra o locución propia del lunfardo.
1. Argent. Ratero, ladrón.
2. Argent. Chulo, rufi√°n.
3. Jerga que originariamente empleaba, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la gente de mal vivir. Parte de sus vocablos y locuciones se difundieron posteriormente en las demás clases sociales y en el resto del país.
Inicialmente la R.A.E. definici√≥n la voz lunfardo solo como: "Argent. Ratero, ladr√≥n. Argent. Chulo, rufi√°n, Cal√≥ o jerga de la Argentina". Ello dio lugar a que del Valle, consider√°ndola deficiente, elaborara otra de mayor amplitud y precisi√≥n, que fue publicada en el diario Democracia del 5 de febrero de 1953, que remiti√≥ al Secretario Perpetuo de la Real Academia Espa√Īola, D. Julio Casares, quien al acusar recibo el 23 de marzo siguiente, ampliado el 11 de abril del mismo a√Īo, le adelantase ser√≠a incluida en la edici√≥n 18¬™. del Diccionario grande, lo que en efecto ocurri√≥ en 1956, consign√°ndose en el mismo: Argent. Ratero, ladr√≥n. 2. Argent. Chulo, rufi√°n 3. Lenguaje de la gente de mal vivir, propio de Buenos Aires y sus alrededores, y que posteriormente se ha extendido entre algunas gentes del pueblo (Del VALLE, Enrique Ricardo, Lunfardolog√≠a, Editorial Freeland, Buenos Aires 1966, pp. 43_44, y Comunicaci√≥n M 10 de la Academia Porte√Īa del Lunfardo), con la variaci√≥n que consignamos en el p√°rrafo anterior, para la 20¬™. edici√≥n de 1984.
En cuanto al origen de la voz lunfardo, Villanueva ha precisado que deriva del dialecto romanesco (de Roma), del vocablo Lombardo que significa ladr√≥n, corrompido en Lumbardo, y √©ste en Lunfardo (VILLANUEVA, Amaro, El Lunfardo, en revista "Universidad" N¬į 20, abril-junio 1962 de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe 1962, pp. 13-42). El nombrado autor expresa haber encontrado en el Vocabulario Romanesco de Filippo Chiappini, (Edizione postuma delle Schede a cura di Bruno Migliorini, Seconda Edizione, Roma 1945: Lombardo, Lombardare, verbo attivo, Rubare. Lombardo. Ladro.)
Después de la publicación anónima citada en el primer párrafo, sigue cronológicamente Benigno B. Lugones, quien en el diario La Nación publicó el 17 de marzo y el 6 de abril de 1879, sus artículos Los Beduinos Urbanos, y Los Caballeros de la Industria, ambos con el subtítulo de Bocetos Policiales, en los que registró 54 voces del que llamó caló de los Ladrones. De ellas 12 habían sido dadas por el autor anónimo antes citado, con lo que aumentó el léxico de los lunfardos con 42 nuevos términos. Gobello, nos ha dado ordenadas alfabéticamente las voces utilizadas por Lugones (GOBELLO, José, Vieja y Nueva Lunfardía, Editorial Freeland, Buenos Aires 1964, pp. 14-15) y además ha reproducido por primera vez textualmente los dos artículos citados.
Lugones, era por entonces integrante del personal de la Polic√≠a de la Capital, y se ha dicho que la publicaci√≥n de que fue autor dio lugar en la Jefatura del coronel Jos√© Ignacio Garmendia, a que el Oficial 1¬ļ M√°ximo Paz, a cargo interinamente de la jefatura, de la Instituci√≥n.
El diario La Naci√≥n, a ra√≠z de ello coment√≥ desfavorablemente la medida y reprodujo una carta de Lugones del 14 de octubre de 1879 en la que el mismo precis√≥ que la arbitrariedad de que hab√≠a sido objeto, y que atribuy√≥ a Garmendia, no a Paz, se debi√≥ -sin que constara en documentos oficiales- a la publicaci√≥n el d√≠a 5 anterior, en el n√ļmero 18 de la Revista Literaria, de un art√≠culo en el cual, tomando rasgos de distintos empleados de Polic√≠a, present√≥ un comisario y un oficial que siendo tipos ideales son la caricatura de algunos vicios de que adolece el personal de nuestra Polic√≠a. Continuaba diciendo que se le hab√≠a destituido del puesto que hab√≠a ocupado durante seis a√Īos (Diario "LA NACI√ďN" del 15 de octubre de 1879).
Buscando en el Centro de Estudios Hist√≥ricos Policiales "Comisario Inspector Francisco L. Romay, de la Polic√≠a Federal Argentina, antecedentes al respecto, hemos hallado las siguientes constancias de ingresos y egresos de Lugones (CENTRO DE ESTUDIOS HIST√ďRICOS POLICIALES "Comisario Inspector Francisco L. Romay", Carpeta N¬į 44):
LUGONES BENIGNO 1875 Febrero 26. Nombrado Oficial Escribiente
LUGONES BENIGNO 1876 Agosto 24. Dejó su empleo
LUGONES BENIGNO 1878 Agosto S. Nombrado Oficial de Mesa
LUGONES BENIGNO 1879 Octubre 14. Renunció de Oficial de Mesa
Es decir que su baja figura oficialmente como consecuencia de una renuncia al cargo y no como separaci√≥n o cesant√≠a, y que su antig√ľedad en la Instituci√≥n fue menor de 3 a√Īos, sumadas las dos permanencias que constan. Deducimos, que posiblemente renunci√≥ ante la amenaza de ser dejado cesante, sanci√≥n de que deb√≠a ser objeto pues como integrante de la Polic√≠a, no pod√≠a ridiculizarla como lo hizo, en el procedimiento ficticio que relat√≥ en la Revista Literaria aludida. En el relato se refiri√≥ al requerimiento de un comerciante a un oficial inspector, para la detenci√≥n de dos responsables de un gasto impago, pues los mismos hab√≠a comido en su fonda sin tener dinero para ello -CIRCULO CIENT√ćFICO LITERARIO, Revista Literaria N¬į 18 del 5 de octubre de 1879, Una Historia Veros√≠mil - Comentarios al C√≥digo Penal, Buenos Aires. Ridiculiz√≥ asimismo al Comisario que dijo habr√≠a llegado a pagar de su bolsillo el gasto de aquellos, ante una supuesta desautorizaci√≥n del Jefe y el temor de una acci√≥n judicial contra √©l), procedimiento que era el del caso, con lo que se revel√≥ -pese a su condici√≥n de polic√≠a- desconocedor de las disposiciones entonces vigentes, lo que se explica pues por sus funciones era un polic√≠a de escritorio.
Sigue luego un relato an√≥nimo, publicado el 11 de febrero de 1887 en el diario La Naci√≥n intitulado Cal√≥ Porte√Īo y el subt√≠tulo Callejeando, que Soler Ca√Īas ha reproducido. El mismo contiene un supuesto di√°logo entre dos compadritos en un apartado barrio portero, uno de los cuales alardea que nunca lo podr√°n llamar lunfardo, pero empleando √©l y su interlocutor, abundantes expresiones lunfardas, las que han sido explicadas por Gobello. De las 46 vertidas en el di√°logo s√≥lo figuran 6 de las enumeradas anteriormente, con lo que el nuevo l√©xico se enriqueci√≥ con 40 voces nuevas.
La aparici√≥n dos a√Īos m√°s tarde de un libro de Piaggio, incluyendo el texto anterior, prob√≥ su autor√≠a que ya hab√≠a anticipado Soler Ca√Īas, pues en nota de pie de p√°gina, Piaggio consign√≥ que para escribirlo debi√≥ confeccionar un peque√Īo diccionario de argentinismos del pueblo bajo que lamentablemente extravi√≥. Agreg√≥ asimismo que √©l dar√≠a la acepci√≥n de muchos t√©rminos que quiz√° no puedan adivinarse sino por los porte√Īos y no por todos sino por los muy porte√Īos (PIAGGIO, Juan A., Tipos y Costumbres bonaerenses, Buenos Aires 1889, citado por Soler Ca√Īas en Or√≠genes de la Literatura Lunfarda, Buenos Aires 1965, p√°g. 39).
En 1888, Drago expres√≥, aunque ya impl√≠citamente estaba dicho por los autores anteriores, que la palabra lunfardo designaba al mismo tiempo la jerga y a los que se val√≠an de ella. En su trabajo que reprodujo la conferencia que dictara en el Colegio Nacional el 27 de junio, incluy√≥ 34 expresiones, entre ellas 8 hasta entonces no divulgadas, ensanchando en esa forma la jerga que calific√≥ de lenguaje pintoresco y c√≠nico, destinado como dicen los mismos criminales a ocultar sus comunicaciones a los extra√Īos, citando conceptos de Lombroso en el sentido de que todos los gremios y oficios, como las diversas capas sociales, y aun los diferentes g√©neros de literatura, tienen sus modos peculiares de expresi√≥n. Al referirse a las voces por √©l empleadas, agradeci√≥ la amabilidad del comisario Ignacio Socas, por haberle facilitado la ocasi√≥n de hablar con algunos de los principales y m√°s conocidos lunfardos (DRAGO, Luis Mar√≠a, Los hombres de Presa, con introducci√≥n del doctor Francisco Ramos Mej√≠a, 2¬™. edici√≥n, F√©lix Lajouane Editor, Buenos Aires 1888, pp. 101-110).
En 1896, en el libro Los que viven de lo ajeno, anónimo, del que Soler Cartas dio a conocer el fragmento El scruchante artillero, los autores, dos periodistas desconocidos, utilizaron y además explicaron numerosas expresiones lunfardas.
Bajo el seudónimo de "Fabio Carrizo", José S. Alvarez: en 1897, en el Capítulo XIV intitulado Mundo Lunfardo, de su conocido libro, empleó 34 expresiones de similar filiación, ampliando los vocabularios ya conocidos en otros 20 términos (CARRIZO, Fabio, Memorias de un Vigilante, Biblioteca del Pueblo, Buenos Aires 1897, pp. 83-143).
Este periodista, tambi√©n conocido como "Fray Mocho", se hab√≠a desempe√Īado como titular de la Comisar√≠a de Pesquisas de la Polic√≠a de la Capital desde el 16 de octubre de 1896 al 3 de agosto de 1897, habiendo hecho preparar bajo su direcci√≥n la Galer√≠a de Ladrones, verdadero tratado de Criminolog√≠a que mereci√≥ la atenci√≥n de la c√°tedra a cargo del doctor Jos√© Mar√≠a Drago en la Universidad de Buenos Aires, pues incluy√≥ en sus dos tomos la n√≥mina de 200 profesionales de delitos contra la propiedad con sus respectivas fotograf√≠as, filiaciones, antecedentes policiales y judiciales y sus "modus vivendi" (RODR√ćGUEZ, Adolfo Enrique, Historia de la Polic√≠a Federal Argentina 1880-1916. pp. 76-77 120 y 122).
El mismo a√Īo de 1897, apareci√≥ el primer Diccionario Lunfardo_Espa√Īol de Dellepiane, que ampli√≥ considerablemente el vocabulario hasta entonces recogido, pues utilizando s√≥lo 60 de los 119 dados anteriormente, registr√≥ 441 voces y 179 locuciones lunfardas, poniendo as√≠ en evidencia que el nuevo lenguaje hab√≠a hecho carrera.
Dellepiane calific√≥ a las jergas delincuentes de todos los pa√≠ses, incluyendo el nuestro, como lenguaje especial enteramente propio, en el sentido de que ha sido formado por ellos mismos y de que no trasciende, por lo com√ļn, fuera de la atm√≥sfera del delito, y a pie de p√°gina acot√≥ que: No debe confundirse las voces lunfardas, las creadas por los criminales para su uso propio, pero que a veces suelen popularizarse, con los argentinismos.
Sigui√≥ al anterior el Nov√≠simo Diccionario Lunfardo que el diario Cr√≠tica desde el 15 de septiembre de 1913, fecha de su primer n√ļmero, public√≥ hasta su terminaci√≥n el 17 de enero de 1915, diariamente en la p√°gina 5 y que alcanz√≥ a contener numerosas entradas. Inicialmente an√≥nimo, luego dej√≥ de serlo, mencion√°ndose como autor a Rub√©n Fastr√°s, periodista posteriormente identificado como Jos√© Antonio Sald√≠as, y que aparentemente no alcanz√≥ a publicarse en volumen independiente como reiteradamente anunci√≥ Cr√≠tica que ocurrir√≠a.
Soler Ca√Īas, ha dejado bien aclarado que la autor√≠a del Nov√≠simo Diccionario Lunfardo, fue de Sald√≠as y no de Juan Francisco Palermo, tambi√©n periodista del mismo diario, como se conjetur√≥ en diversas oportunidades. Ello lo determin√≥ en virtud de los aportes de Felipe Gonz√°lez Cadavid (Los Cronistas Pintorescos -Caras y Caretas- de octubre de 1915), de Amaro Villanueva (Los Lunfardos, a√Īo 1962), de Samuel Eichelbaum (referencias verbales a Villanueva), y de las comprobaciones personales de √©l posteriores al a√Īo 1960, a ra√≠z de las cuales hall√≥ en Cr√≠tica del 3 de octubre de 1913 un dibujo en el que un ciudadano le√≠a un libro con la inscripci√≥n en su tapa: "La Ilusi√≥n de Fastr√°s -Ver editado el diccionario lunfardo- y cinco avisos de los d√≠as 4, 8, 13, 29 y 30 de diciembre del mismo a√Īo, anunciando la aparici√≥n de la primera edici√≥n del N.D.L. de Rub√©n Fastr√°s, y una rectificaci√≥n de √©ste acerca de un concepto vertido en el diccionario que se ven√≠a publicando, del 11 del mismo mes y a√Īo.
Al respecto hemos hallado una prueba terminante que corrobora la autor√≠a de -Rub√©n Fastr√°s-, de fecha anterior a la citada, que hasta ahora ha pasado desapercibida. En efecto Cr√≠tica en su n√ļmero del 2 de diciembre de 1913 (p√°gina 5), al reproducir vocablos de la letra 'T" del N.D.L., incluy√≥ la voz Fastr√°s en la siguiente forma:
FASTRAS. Servidor de ustedes, que por modestia no se hace su biograf√≠a. Se dice tambi√©n de los casta√Īazos.
Consecuentemente, a partir de ese momento el Nov√≠simo dej√≥ de ser an√≥nimo. En cuanto a la identificaci√≥n de Fastr√°s como seud√≥nimo de Sald√≠as, ilustra con gran amplitud la Comunicaci√≥n de Soler Ca√Īas.
En orden cronológico de aparición posterior, debemos mencionar los diccionarios lunfardos de Villamayor de 1915 y el de autor anónimo que publicó la Revista de Policía de esta ciudad entre el 1 de junio de 1922 y el 1 de mayo de 1923, de aparición quincenal, que hasta ahora ha permanecido ignorado pues no se ha hecho de él mención alguna, pese a integrarse de 1521 entradas de voces, sin contar las numerosas locuciones. Si bien en el prólogo de su presentación intitulado El Idioma del Delito, su nombre fue el de DICCIONARIO DEL DELITO, reconociendo que los principales elementos de él habían sido tomados de la obra del doctor Dellepiane que llevó el primer nombre, pero por la cantidad de vocablos de su contenido, excedió en mucho al mismo.
Es √©sta tambi√©n ocasi√≥n propicia para consignar el hallazgo del hasta ahora esquivo Diccionario Lunfardo de Palermo, anunciado por √©ste en 1920 en Cr√≠tica y en su libro El coraz√≥n del arrabal, en el que adelant√≥ que se tratar√≠a de un volumen de 400 p√°ginas de 12 x 16 cm., que contendr√≠a m√°s de 6.000 voces lunfardas y 100 biograf√≠as de delincuentes y paseanderos de fama, con pr√≥logo de F√©lix B. Basterre e ilustraciones de 0. Soldatti. Decimos esquivo, porque los especialistas han llegado a considerar que no se public√≥, por no conocerse ning√ļn ejemplar.
Cabe destacar, que por atenci√≥n del comisario (R) Ricardo Grajinera, integrante de la Comisi√≥n Honoraria del Centro de Estudios Hist√≥ricos Policiales "Comisario Inspector Francisco L. Romay tuvimos ocasi√≥n de examinar el N¬į 8 de la revista Gaceta Policial de Buenos Aires, del 25 de agosto de 1926, en cuya p√°gina 9 aparece un fragmento del titulado Diccionario Lunfardo de Palermo, transcribiendo palabras de las letras "A" (el final de ellas) y "B" (el comienzo de las mismas). Por la misma v√≠a nos enteramos de que en la Biblioteca Nacional exist√≠a la colecci√≥n aunque incompleta.
Fue as√≠ posible en la Hemeroteca del citado repositorio, hallar los n√ļmeros 1 a 11 inclusive de la aludida revista, existiendo otros posteriores que llegan al N¬ļ 59 pero con muchos faltantes. A partir del N¬ļ 5 del 9 de julio de 1926, comenz√≥ a publicarse bajo el t√≠tulo de Diccionario Lunfardo por Juan Bautista Palermo (Quique), con dedicatoria: A Natalio Botana, que planta √°rboles, tuvo hijos y concibi√≥ -Cr√≠tica":cuna de este volumen (IFP) el comienzo del diccionario tan buscado.
En el n√ļmero 11, la publicaci√≥n del diccionario se interrumpe y no vuelve a aparecer en los n√ļmeros que existen, lo que hace pensar que no se reanud√≥, pero ello ser√° posible s√≥lo determinarlo, cuando se hallen, por la consulta de los n√ļmeros faltantes, como as√≠ determinar si hubo n√ļmeros posteriores al 59. El contenido de lo publicado va de las palabras Abacorso (escrito que se eleva al Juez pidiendo la inmediata excarcelaci√≥n del detenido. Lo mismo que Habeas Corpus), hasta Bronca (enojo, impaciencia), con un total de 363 voces (La Academia Porte√Īa del Lunfardo, lo public√≥ en la Comunicaci√≥n Acad√©mica N¬į 1168, del 25 de mayo de 1988).
Continuando, tenemos que el 16 de abril de 1930, la Revista de Polic√≠a que en los a√Īos 1922_1923 hab√≠a dado cabida en sus p√°ginas al an√≥nimo Diccionario del Delito, vuelve a ser noticia con la publicaci√≥n del C√≥digo Internacional de Delincuentes que hasta ahora era ignorado y que hemos exhumado. El mismo fue descubierto por el Inspector de la Polic√≠a Mar√≠tima de Recife (Pernambuco-Brasil) Oscar Pinag√© que lo dio a conocer mencionando haberlo obtenido de un ladr√≥n portugu√©s de nombre Alberto Pinto expulsado como indeseable por la Polic√≠a de R√≠o de Janeiro, que arrib√≥ a Recife en el trasatl√°ntico "Almirante Yaceguay" donde Pinag√©, ocult√°ndose bajo el nombre de Pretozine, lo entrevist√≥ recibiendo de Pinto la versi√≥n giria-portuguesa del C√≥digo, que se apresur√≥ a copiar, la que previo fotocopiado hemos remitido a la Biblioteca de la Academia Porte√Īa del Lunfardo.
Seg√ļn Pinag√©, el C√≥digo fue confeccionado por nueve individuos "poco recomendables", de ellos 3 de nacionalidad espa√Īola, 2 italianos, 2 portugueses, 1 chileno y 1 franc√©s, cuyos nombres dio, los que tuvieron la idea de concretarlo, ante la necesidad de disponer de un lenguaje convencional y secreto de comunicaci√≥n entre ellos, en virtud de que hab√≠an dejado de serlo para las polic√≠as, las jergas usadas hasta entonces.
Previa una reuni√≥n que realizaron en una taberna de L√©vida, naci√≥ en Par√≠s en el a√Īo 1926 el mismo, a manera de diccionario integrado por 463 voces ideadas por ellos, y colocando cada uno en sus respectivos idiomas la traducci√≥n, que en portugu√©s envi√≥ Pinag√© a nuestra Revista de Polic√≠a.
También la hizo conocer a Edmond Locard, el célebre técnico policial francés que la difundió en la revista Detective, destacando la tendencia natural frente de la necesidad (de los delincuentes) de confiar su secreto a un seguro confidente, sin que se lo comprendan los indiscretos. El Código fue asimismo difundido en Francia por la Revue de Criminalistique.
Posteriormente Gobello y Payet, Cammarota, Casullo, Caparelli con Diccio y Kruizenga. Gobello, Dis, Vaccaro, Escobar y Tino Rodr√≠guez han elaborado nuevos diccionarios lunfardos, prueba evidente de la importancia que se atribuye a esa forma de expresi√≥n popular porte√Īa, que con anterioridad originara el 21 de diciembre de 1962, la fundaci√≥n de la Academia Porte√Īa del Lunfardo, con la finalidad principal del estudio de las peculiaridades del habla de la ciudad de Buenos Aires y de otras argentinas y rioplatenses, como as√≠ fomentar y auspiciar los estudios e investigaciones relativos a los porte√Īismos y lunfardismos y a las voces y giros del habla popular de las √°reas antedichas.
Nuestro lunfardo y las jergas en uso, no son idiomas ni dialectos, sino solamente l√©xicos de voces y locuciones que aunque disponen de sustantivos, verbos y adjetivos, carecen de art√≠culos, preposiciones, pronombres, adverbios y conjunciones, por lo que se ven obligados a utilizar los de la lenguaje espa√Īola, al igual que el ordenamiento y disposici√≥n a que deben someterse las palabras, lo mismo que su sintaxis.
Por no ser voces cultas, no tienen generalmente cabida en los diccionarios de la lengua, por lo que hemos seguido el ejemplo de incluir no sólo los vocablos lunfardos, sino también los del lenguaje popular, vulgar y jergal, como asimismo los de origen extranjero que han logrado extraordinaria difusión en nuestro medio, en ocasiones con la grafía de su pronunciación, y en otras con las de su escritura correcta.
Jergas del hampa y de otros or√≠genes que mencionaremos, existen en todos los pa√≠ses del mundo y a veces en regiones limitadas de los mismos y a√ļn en determinadas ciudades, y dentro de ellas, hasta en barrios. Ellas han sido citadas por los siguientes autores:
Drago en 1888 registró:
FRANCIA: argot
INGLATERRA y ESTADOS UNIDOS: slang
ARGENTINA: lunfardo
Dellepiane en 1894 amplió:
ESPA√ĎA: german√≠a, hampa o cal√≥, y bribia
ITALIA: gergo
Villamayor en 1915 consignó:
BRASIL: gíria dos gatunos
Cammarota en 1963 incluyó:
INGLATERRA: cant
ALEMANIA: gaunersprache o rothwelsch
ESPA√ĎA: jerigonza
PORTUGAL: calao
HOLANDA: bargoens
CHINA: hiantchang
INDIA: balaibalan
García Giménez en 1964 menciona:
FRANCIA: narquois y jargón
Del Valle en 1966 amplió a:
CHILE: coa
DINAMARCA: koeltringelatin y proevelikvant
BUENOS AIRES Y SUS ALREDEDORES: vesre o verres, o verse, o resve (inversión silábica de voces cultas y lunfardas).
CENTROAMERICA: malespín (similar a nuestro vesre).
M√ČXICO: caroleno (similar a nuestro vesre), y Cal√≥
PANAM√Ā: revesina (similar a nuestro vesre)
PER√ö: replana y cantuja
INGLATERRA: flash (antiguo nombre de las jergas)
CUBA: briba
ITALIA: furbesco
FRANCIA: patois
BOHEMIA: hantyrka
ESPA√ĎA: zincal√≥ (gitano)
ARGENTINA: jeringozo (jerga estudiantil) que intercala una partícula entre las sílabas.
Cela, en 1971 a√Īadi√≥:
AFRICA NEGRA: pichinglis (jerga dialectal del inglés)
ALEMANIA: agregó kokamloschen como jerga del hampa.
CHINA: pidgin_english (lengua franca hablada entre indígenas y extranjeros)
ESPA√ĎA: roman√≥ o zincal√≥, chipial√© o chipicall√≠ (lengua de los gitanos); Fetel, Ful, fulastre, madeja o rumano (en la jerga del hampa espa√Īola su lenguaje.)
ISRAEL: espa√Īolit, ladino o judeo_espa√Īol
ITALIA: cobertanza y gerga
R√ćO DE LA PLATA: cocoliche (jerga de los inmigrantes italianos)
Trejo, en 1968, contribuyó con:
M√ČXICO: caliche o tatacha fu
COLOMBIA: caló
GRECIA: tchinghiane
SUDOESTE DE ESTADOS UNIDOS: pachuco (comunidades hisp√°nicas)
PORTUGAL: jerigonça
Teruggi en 1974, incluyó:
RUSIA: shargon (habla popular inculta)
INGLATERRA: jargon y lingo (para el habla profesional y ocupacional), slang (habla popular no culta), y cant (sectas y delincuentes)
LONDRES: cockney, rhyming slang (variedad rimada del cockney), back slang (inversión por letras), na o pig latin (nuestro jeringoso)
ESTADOS UNIDOS: slang (jerga popular inculta), jargon y lingo (habla profesional y ocupacional), cant (sectas y delincuentes)
FRANCIA: javanais (nuestro jeringoso), verlan (nuestro vesre), larconji (transposición anagramática)
ESPA√ĎA: cal√≥ (adem√°s de habla de los gitanos, ahora habla popular ciudadana), german√≠a (habla de ladrones y rufianes), y jerga (habla de profesionales y oficios).
Escobar, en 1986 agregó:
INGLATERRA: thives latin (para el cant)
ESPA√ĎA: cal√≥ presidial o hampa (para los gitanos)
BOLIVIA: coba
Y Tíno Rodríguez, en 1987, incluyó:
BOGOT√Ā: pisco
GRECIA: koiné
LIMA: faite
QUITO: chulla.
Es de aclarar que respecto del pisco, faite y chulla, Del Valle ha hecho alusión a ellos en 1966, como equivalentes a nuestro compadrito, más que con referencia a jergas delincuentes.
Respecto de las procedencias de las voces que integran el l√©xico lunfardo, ellas son m√ļltiples y en un principio lo forman espa√Īolismos, italianismos, galicismos, anglicismos, germanismos, lusitanismos, brasilerismos, chilenismos, bolivianismos, centroamericanismos, gergalismos de diversas procedencias, aborigenismos (guaran√≠, quichua, araucano, mapuche) y ruralismos.
Pero el vocabulario se ha enriquecido considerablemente mediante el vesre o inversión silábica, regular o irregular, tanto de voces correctas como jergales y con el uso de onomatopeyas, juegos de palabras, paranomasias, reduplicaciones, parasíntesis, empleo de nombre de marcas y de apellidos, homofonías, derivaciones nominales y verbales, restricciones y ampliaciones de significados, tropos (sinécdoques, metonimias y metáforas), figuras de dicción o metaplasmos (epéntesis, paragoges, prótesis, aféresis, apócopes, síncopes y metátesis), concatenaciones, cambios de géneros, anagramas, polisemias, cambios involuntarios, cambios de sentido, asuntos éstos que ha desarrollado en amplitud Teruggi, al que nos remitimos, por exceder su tratamiento el carácter simplemente introductorio a nuestro Lexicon.
En cuanto a la razón de ser de esta recopilación de voces lunfardas (antiguas y modernas), y también populares, jergales y extranjeras, con indicación de su procedencia, y que no suelen tener cabida en los diccionarios de la lengua, pero que se utilizan corrientemente, va de suyo que tiene por finalidad actualizar al personal policial, no solo en el conocimiento del lenguaje utilizado por los delincuentes y su entorno, sino también respecto de formas de expresión populares y de diversos sectores de la población.
Finalmente, para una mayor informaci√≥n, las voces difundidas entre los a√Īos 1878 y 1959, van seguidas -cuando ello ha sido posible- de las iniciales de quienes las registraron por primera vez con intenci√≥n lexicogr√°fica aunque ellas sean anteriores en su uso, pero sin traducirlas, en versos, letras de tango o relatos, o lo fueron por otros autores con esa intenci√≥n, en vocabularios anexos. En todos los casos, las abreviaturas de nombres y apellidos y los seud√≥nimos han sido explicados, lo que permite conocer la antig√ľedad aproximada de los vocablos, que en algunos casos ya han ca√≠do en desuso, por la l√≥gica evoluci√≥n de todo l√©xico.
Adolfo Enrique Rodríguez

Diccionario Lunfardo. . 2011.

Sinónimos:

Antónimos:

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  • introducci√≥n ‚ÄĒ sustantivo femenino 1. Explicaci√≥n que precede a un texto o a un discurso: El profesor nos mand√≥ leer la introducci√≥n de la novela. Sin√≥nimo: prefacio. Ant√≥nimo: ep√≠logo. 2. (no contable) Acci√≥n y resultado de introducir o introducirse: la… ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

  • introducci√≥n ‚ÄĒ (Del lat. introductń≠o, Ňćnis). 1. f. Acci√≥n y efecto de introducir o introducirse. 2. Preparaci√≥n, disposici√≥n para llegar al fin propuesto. 3. Exordio de un discurso o pre√°mbulo de una obra literaria o cient√≠fica. 4. Entrada y trato familiar e… ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Introducci√≥n ‚ÄĒ Este art√≠culo o secci√≥n necesita referencias que aparezcan en una publicaci√≥n acreditada, como revistas especializadas, monograf√≠as, prensa diaria o p√°ginas de Internet fidedignas. Puedes a√Īadirlas as√≠ o avisar ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • introducci√≥n ‚ÄĒ ‚Ėļ sustantivo femenino 1 Acci√≥n y resultado de introducir o introducirse: ‚Ė† los ni√Īos procedieron a la introducci√≥n de las bolas en el bombo. 2 LITERATURA Pre√°mbulo o pr√≥logo de una obra literaria, cient√≠fica o de otro tipo, o bien de un discurso ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • introducci√≥n ‚ÄĒ {{ÔľÉ}}{{LM I22494}}{{„Äď}} {{SynI23050}} {{ÔľĽ}}introducci√≥n{{ÔľĹ}} ‚ÄĻin¬∑tro¬∑duc¬∑ci√≥n‚Äļ {{„Ää}}‚Ėć s.f.{{„Äč}} {{Ôľú}}1{{Ôľě}} Colocaci√≥n en el interior de algo o entre varias cosas: ‚ÄĘ T√ļ te encargar√°s de la introducci√≥n del relleno en las almohadas.{{‚óč}}… ‚Ķ   Diccionario de uso del espa√Īol actual con sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • introducci√≥n ‚ÄĒ (f) (B√°sico) presentaci√≥n de una persona a otra Ejemplos: Mi introducci√≥n en la familia fue m√°s informal de lo que pensaba. Empieza con las introducciones, que no tenemos tiempo que perder. (f) (B√°sico) parte de texto o discurso que sirve como… ‚Ķ   Espa√Īol Extremo Basic and Intermediate

  • introducci√≥n ‚ÄĒ s f 1 Acto de introducir: introducci√≥n del agua, introducci√≥n de un canal, introducci√≥n de nuevas palabras 2 Parte inicial de un texto, un discurso, una obra musical. etc en la que se explica su contenido o se expone algo en relaci√≥n con √©l ‚Ķ   Espa√Īol en M√©xico

  • introducci√≥n ‚ÄĒ sustantivo femenino 1) entrada, penetraci√≥n, incorporaci√≥n. Por ejemplo: la introducci√≥n de nuevos productos, ideas, etc. 2) preparaci√≥n, disposici√≥n. Por ejemplo: primero explicar√© un tema de introducci√≥n al pr¬≠o¬≠blema. 3) pr√≥logo*, pre√°mbulo ‚Ķ   Diccionario de sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • Introducci√≥n ‚ÄĒ Nos encontramos a finales del siglo XX. M√©xico lleva casi doscientos a√Īos de vida independiente. Desde los inicios de la Colonia, la lengua en la que se ha venido manifestando la reflexi√≥n sobre nosotros mismos y en la que nuestra naci√≥n ha… ‚Ķ   Espa√Īol en M√©xico

  • introducci√≥n ‚ÄĒ f. Entrada, principio, pr√≥logo. fig. Presentaci√≥n, conocimiento de una persona ‚Ķ   Diccionario Castellano


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